El mejor cuento para tu bebé

La Tormenta

Cuando los bebés empiezan a mostrar interés por las historias largas, muchos libros se quedan cortos porque son un compendio de imágenes, mientras que muchos otros sobrepasan sus posibilidades con historias largas que difícilmente pueden entender. Es justo en ese momento en el que las familias deberíamos recuperar las narraciones orales, contándoles a nuestros hijos historias de viva voz, sin ser leídas.

Con las narraciones orales ofreces al bebé la posibilidad de concentrarse en tu voz y sumergirse en el lenguaje oral, ese que está desarrollando a toda pastilla en su cerebro. Aprender a hablar es un hito enorme con muchos obstáculos a derribar: asumir vocabulario, tejer enunciados en el orden concreto, conjugar verbos. Es dificilísimo, y cualquier ayuda viene bien.

En esa época de monosílabos que suele comprender entre el año y medio y los dos años y poco, cuando mi hija y yo nos íbamos a dormir pocas veces leíamos un cuento. Nuestra rutina nocturna incluía tres preguntas que ella respondía con monosílabos y una o dos historias que le contaba yo. Por ejemplo:

–¿Te ha gustado ir al súper?

–No –contestaría rápidamente.

–¿Y qué es lo que más te ha gustado del día? –podría añadir yo.

–Galleta –podía responder ella tras rebuscar en sus recuerdos del día.

–¿Y te ha gustado el puré de calabaza, zanahoria y puerro que hemos cenado?– aquí la cosa ya se complica porque además de preguntarle sobre sus gustos le doy la posibilidad de asimilar ese vocabulario de verduras.

–Sí–.

A medida que fue enlazando palabras, ella se animó a preguntarme cosas y a pedirme historias más concretas. Al principio lo hacía con una sola palabra como gato o trueno y de ahí salieron sus dos historias favoritas que quería que le repitiera una noche tras otra. Una de ellas es La tormenta, el Mini que nació del miedo que cogió una tarde al salir de la guardería, montarnos a toda prisa en el coche y al llegar a casa, calarnos enteras con la espectacular tromba que no pudimos evitar. La otra fue el nacimiento de nuestros gatos, un hecho que aún le sigue fascinando.

¿Por qué son tan importantes estas historias orales y personales cuando el bebé empieza a tejer el lenguaje oral? Son historias suyas, por lo que puede descifrar el vocabulario nuevo dentro de un contexto conocido y eso, a la vez, le lleva a primero a adivinar y luego a entender cómo se construye el lenguaje gramaticalmente. Realizar esto en momentos de paz, calma y tranquilidad como es la noche antes de dormir creo que es el mejor cuento que un bebé puede escuchar de sus padres. Por lo que si aterrizas aquí buscando un libro cuando tu hijo es aún un bebé de monosílabos, te animo a que escribas vuestras propias historias y que cada noche se las cuentes de viva voz, con la luz casi apagada y una buena manta que os arrulle.

A mí me encantó aquella etapa y me atrevería a decir que a mi hija también. Creo que con las preguntas pude conocer mejor sus gustos y sentimientos y con las historias ella se deleitó en las cosas que le parecían fascinantes. Después, con dos años y poco, fuimos introduciendo cuentos leídos y las preguntas se convirtieron en pequeñas conversaciones a medida que su lenguaje avanzaba impaciente y sin parar.

En las fotos, el Mini de La tormenta y mi niña y el gato echándose una siesta.

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